Los Museos Científicos De Roma
En los últimos años, Roma ha realizado un enorme esfuerzo para que el público disfrute más y mejor de los ingentes tesoros arqueológicos y artísticos que conserva, pero hubiera cometido un craso error si se hubiera detenido ahí. Roma percibió la necesidad de realizar un paso más, un paso obligado, que volviera la intervención cultural que estaba poniendo en marcha en algo más global e integrado. Por esa razón, decidió potenciar la cultura científica potenciando las estructuras existentes y englobándolas en el ambicioso proyecto de la Ciudad de las Ciencias.
A contracorriente de las actuales directrices de la política nacional sobre la gestión de la ciencia, Roma empezó a ofrecer cada vez más cantidad de ciencia explicada y, además, de buena calidad.
Los más mayores recordarán cómo se ha diversificado la oferta cultural de la ciudad en los últimos años, en particular a través de un notable número de exposiciones de índole científica, a las que el público ha respondido de forma abrumadora con niveles de entrada insólitas para los estándares museológicos dominantes en Roma.
Todas estas exposiciones han inaugurado una nueva forma de comunicar los hechos científicos a través de una estrategia de comunicación mucho más actual:
- Han intentado atraer al máximo número de visitantes con un título atractivo, con textos y contenidos comprensibles, con unas instalaciones expositivas en las que ciencia y espectáculo se retroalimenta.
- Han alcanzado la sensibilidad más profunda del visitante estimulando los resortes de la curiosidad.
Y cuando la curiosidad se despierta, se enciende un mecanismo fantástico: el del interés, que lleva a buscar la información por cuenta propia para comprender los hechos y los mecanismos de la naturaleza.
Y, por ejemplo, aprovechando el tirón de los dinosaurios se ha contado la evolución y la filogénesis de los Vertebrados; gracias a enormes insectos-robot se han explicado las leyes de la ecología y la necesidad de un desarrollo sostenible, gracias a máquinas caracterizadas por la alta tecnología se han descrito las fronteras de la física de la materia; gracias a los modelos celulares ampliados hasta lo indecible se han revelado los secretos del ADN.
La misma filosofía que se aplica a las exposiciones temporales se aplicó ahora a los Museos Científicos (Musei Scientifici) para reestructurarlos y crear nuevos centros:
- Así nació con gran éxito el Museo Civico di Zoologia, que pasó de ser un “zoo acristalado para especialistas” a una “exposición de conceptos biológicos”, ilustrados con pocos, pero bien seleccionados, objetos naturales.
- También se ha creado un nuevo espacio expositivo dedicado a una disciplina difícilmente “mostrable” en el Museo della Matematica.
- Se están reestructurando por completo los sistemas expositivos de las colecciones histórico-médicas conservadas en el Museo Nazionale di Arte Sanitaria.
- Se está contribuyendo al nacimiento del Centro Fermi de via Panisperna, un proyecto financiado por el Gobierno y que dará a la ciudad un espacio en el que se unirá el homenaje al grupo de físicos de via Panisperna, exposiciones y narraciones de las investigaciones más avanzadas en el campo de la física.
- Y así se han concluido unas obras que han dotado a Roma de un nuevo Planetario en el Museo della Civiltà Romana.
Junto con el Planetario se inaugurará un nuevo Museo Astronomico.
Asimismo se está trabajando en el proyecto global que dará un gran impulso al conjunto colecciones científicas de la Universidad La Sapienza.
Por último, cabe citar un proyecto de menores dimensiones financiado por Miur, bautizado como Museomobile, que lleva hasta las escuelas los soportes y los materiales para que los centros de enseñanza puedan organizarse y gestionar pequeñas exposiciones científicas.
Por último, no puede olvidarse el proyecto dedicado por entero a las escuelas: el Centro para el avance de la cultura científica en las escuelas (CIPS). En colaboración con el Istituto Leonardo da Vinci se está proyectando en el ex Istituto Nathan, en Santa Maria Maggiore, una serie de “centros de aprendizaje” con los siguientes elementos:
- Un nuevo espacio museístico dedicado a la didáctica de la ciencia.
- Un espacio de laboratorios expresanebte ideado para las escuelas para agilizar la comprensión de las investigaciones científicas punteras.
- Un espacio expositivo donde las escuelas podrán adquirir experiencia organizando muestras científicas para otras escuelas y para público ajeno a la escuela.
- Un centro de documentación científica para la ciudad y su área de influencia.
Para realizar esta serie de operaciones el Ayuntamiento de Roma ha racionalizado su implantación administrativa y de gestión, creando un departamento específico dedicado a los museos científicos y al progreso de la cultura científica en la ciudad.
Este nuevo departamento de los Museos Científicos está dedicando gran parte de su actividad a un proyecto ambicioso que constituye un gran reto para Roma: concluir La Ciudad de la Ciencia de Roma.
La ciudad está moviéndose para abrir grietas y agujeritos a través de los que mostrar a jóvenes y adultos la grandiosidad de la naturaleza y de las leyes que la gobiernan.
Con esta perspectiva podemos mostrar “grumos de ciencia” porque, a pesar de todo, sólo una pequeñísima parte de la ciencia ha podido ser descifrada e interpretada en comparación con la grandiosidad de los mecanismos naturales.
Pero precisamente si se consigue despertar hoy la curiosidad de los jóvenes sobre una minúscula parte de lo poco que conocemos mañana conseguiremos nuevas explicaciones y descubrimientos.